Está llegando el momento. Unos pocos días y seré independiente, "volaré".
Tensión, incertidumbre, y ... aquí estoy.
Un amplio espacio, luz intensa, aire...¡Cuanto cambio!
Se estaba mejor en la penumbra, anclado, protegido, cómodo...¡Bueno! ¡Basta ya de lloriqueos! ¡Adelante!
Se estaba mejor en la penumbra, anclado, protegido, cómodo...¡Bueno! ¡Basta ya de lloriqueos! ¡Adelante!
De nuevo me siento transportado.
¡Cuanta conmoción!
¿Dónde iré a parar?
¡Uf! Voy de sobresalto en sobresalto.
He llegado a alguna parte. Sobre mí, ojos y manoseo de niños, de adultos... alguno de éstos ¡Vaya ocurrencia!, me ha tirado al alto y me observa caer con una ilusionada sonrisa. Lo repite. Se lo hace ver a los niños. ¡Parece que le gusta jugar!
Los niños, curiosos, alborotados, expectantes, llenos de preguntas, se quitan la palabra uno a otro.
- ¿Puedo tirarlo al alto?
- ¡Que bonito es!
- ¿Cómo se llama?
- ¡Claro!, aún no me he presentado,¡perdóname! Si te hablo sobre mí, ¿me adivinarás? Mido unos pocos centímetros, tengo dos "nuececillas", soy de color moreno y, si la suerte me acompaña, arraigaré para convertirme en un magnífico árbol muy abundante en nuestra tierra: Cantabria.
- ¿Aún no? Soy un fruto de arce convertido en semilla a punto de germinar y estoy encantado de que hayamos pasado estos momentos juntos.
Y colorín, colorado...
Viaje a Japón. Gracias, Uriel, por tus magníficos arces.

1 comentario:
Amo los arces y Cantabria, aunque soy de La Alcarria. Gracias amiga, por tan bello relato poético. Besos.
Publicar un comentario