Martes 30 de Octubre de 2018
= La frustración
Iba siempre por la vida
con la sonrisa en la boca. La llamaban "la optimista". Nunca una mala
cara, nunca una respuesta negativa, una queja o un desacuerdo con nadie.
Contaban con ella todos los miembros de
su familia, sus vecinos acudían a ella en cada uno de sus apuros. Las madres de
los compañeros de colegio de sus hijos le preguntaban sobre cuestiones, a
veces, inverosímiles que ella respondía con su mejor voluntad. Y le pedían
ayuda cuando organizaban alguna fiesta para sus niños.
Ella siempre estaba, estaba con su
sonrisa, con su afable carácter, con su inagotable paciencia y sus ganas de
ayudar.
Siempre estaba… ¿Para todos? ¡No! Para
ella nunca estaba.
Amaneció un día de un
gris intenso. Sintió que dentro de ella algo había cambiado pero no sabía qué.
No estaba mal, solo se sentía algo rara. ¿Qué estaba pasando?
La tarde anterior había quedado con su
cuñada. Ni siquiera le había dado explicación alguna, quería que fuera temprano
a su casa, había algo en lo que necesitaba su ayuda.
Al entrar en el salón, un rayo de sol rasgando la cortina de bruma prometía un día brillante.
Al entrar en el salón, un rayo de sol rasgando la cortina de bruma prometía un día brillante.
Descolgó el teléfono:
- María, ¿estás ahí?
- …
- Lo siento, no voy a ir. Hoy hay una
persona que me necesita más.
Colgó y volvió a colocarse la sonrisa en la boca.

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