El viento sur es caliente.La Mar
La mar suena y es salobre.
c
a
s d
c e
a s
d a a
a g l
s u a
a d
a
Movimiento perpetuo.
Mar negra de tinta. Mar azul.
Mar verde. Mar gris.
Todas las mares.
La Mar . El Mar.
Mar andrógina: Fuerza viril.
Profundidad femenina.
El Cielo
La Luna
Redonda.Distante.
Fría señora de la noche.
Polvo plateado mecido en las olas.
Las estrellas
Frías. Débiles. Lejanas. Vencidas por la Luna.
Bebedoras de agua salada en charcos de bajamar.
La Playa
Arena mojada. Caracolas y pidrecitas. Alquitrán.Tridentes de
gaviotas. Retazos de redes desgarradas. Estrellas bebedoras de
agua salada en charcos olvidados por el reflujo. Redes asesinas de
vida.
filamentos negruzcos
o
p g n s
e t s e i o
a r i e l t s
l a
l filamentos verdosos
s l s d
g l a c l e a p i a
a g a e r e d s
r b r
a s
i a s s
d v d z i a
s e l a i r n
o d e
filamentos ambarinos
Yo
Mar oigo tu son. Mar huelo tu yodo. Mar toco tu frialdad.
Gusto tu sal. Te veo en colores, en platas.
En infinitas formas cambiantes.
Inundas. Meces. Envuelves. Arrullas.
Te siento inmenso. Me siento con tu inmensidad.
Te siento fuerte. Tengo tu fortaleza.
Te siento poderoso. Me siento una contigo.
Te siento libre. Me siento libre
Soy LIBERTAD... y viento sur.
"La vida es triste. Si es verdad que en un buen cuento se encuentra toda la vida, y si la vida es triste, un buen cuento será siempre triste".
Augusto Monterroso. Premio Príncipe de Asturias Letras 2001.
¿Un cuento triste?

Su vida había sido triste. Nació negra, diferente. La odiaban. Cuando su madre, perdidas las fuerzas, dejó de protegerla, fue expulsada de la manada.
Sus cachorros llegaron demasiado pronto, reinaba aún el invierno. Ella sola no lograba sacarlos adelante.
Negro y rojo sobre blanco pensaba, mientras se le escapaba la vida, en el único que sobrevivía. ¿Qué iba a ser de él?
Su vida había sido triste. Su padre había dado la vida en la cacería del mamut. Su madre, a cambio de la de ella. No la querían. Pasaba la vida de fuego en fuego. Los niños la odiaban.
Se había convertido, sobreviviendo, en una niña-mujer fuerte y buena cazadora. Su última pieza: una loba negra, yacía atravesada por su flecha de sílex.
De vuelta a la caverna, la loba sobre sus hombros, su fino oído había captado unos tristes gañidos. Posando la loba en el suelo, esperaba, paciente, escondida. Al fin... allí estaba, una pequeña bola de pelo que husmeaba, desconcertado, el cadaver de su madre.
El corazón de la huérfana se había enternecido. Sabía que la tribu nunca acogería al cachorrito.
Sulka, la niña-mujer, seguida de Nárik, el cachorrito, encontraron más al sur, tierras más cálidas y una nueva vida larga... feliz.
Post-scrptum: No me resigno a que un cuento tenga un triste final.
La tía Nica
La tía Nica era viejuca, viejuca, tan viejuca que Neluco, el más viejo de la aldea decía que cuando el era un nene pequeño, la tía Nica ya era así.
Vivía sola pues aunque había tenido hijos, habían muerto todos menos uno, Gonzaluco, el más pequeño de todos y también el más inquieto. Tan inquieto que siempre quiso dejar la aldea. Decía que quería conocer más mundo. Y, siendo aún un rapaz, le dijo a su madre un día -mama yo quiero irme con el tío Roque, allí al lado suyo podré hacerme un hombre y ganar dinero y cuando sea rico volveré y le haré la mejor casa del pueblo, la más grande-
Y un buen día bajó a Santander a coger el barco y se fue lejos, muy lejos ¿A que no sabéis a dónde se fue? Gonzaluco se marchó a vuestro país, se fue a la Argentina a vivir con el tío Roque, el hermano de su madre que vivía en Buenos Aires hacía ya largo tiempo.
La tía Nica se quedó apenada pero era una mujer fuerte y sabía que Gonzaluco iba a estar bien.
Habían pasado los años y, aunque Gonzaluco no había vuelto, todos los meses el cartero del pueblo le traía un carta del hijo en la que le contaba sus aventuras y le enviaba algún dinero. Con este dinero y las cosas que le daban lo vecinos de la aldea a cambio de sus servicios, la tía Nica vivía satisfecha. ¡Ah! ¿Todavía nos he dicho a qué se dedicaba? Era curandera. Conocía todas las hierbas y los males que mejoraban. Tenía manos de
sanadora y sabía componer hueso salidos de su sitio y aliviar dolores. Era tan buena cuidando a sus vecinos que algunos ¿Sabéis lo que decían de ella? Decían que era bruja. Lo cierto es que cuando tenían algún problema de salud acudían a ella. Y que todos la querían.
Pero cuando la tía Nica notaba que la enfermedad o el problema de salud era importante, les mandaba acudir al médico que tenía su consulta en el pueblo más grande que estaba a unos kilómetros de su pequeña aldea




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